El marido de Matilde

Me han hablado de una mujer extraña
que empapa de betún sus zapatitos.
Su atalaya, su médano, su escarcha…
El amor es su asesino favorito.

El libro que en su almohada se despierta
es la envidia de colores que han huido
de los cuadros de museos en venta,
de un arco iris de un cielo corrompido.

Dicen que suele ver un caballo verde
en el firmamento.
Estoy seguro que es el faro de ese puerto
que hay en mí y se enciende
pintando el mundo a su favor.

Y me da envidia cuando canta
una canción que no he inventado yo.
Porque mis noches nunca cambian,
siempre sale el sol.

Regreso a casa
sin lograr verte,
con las ojeras y promesas del alcohol.

Dicen que estás enamorada
del marido de Matilde.
Con tu canción desesperada
y tus lágrimas con rimel.

Con el New York Times del detective
vigilo las ojeras de esta musa,
intrigado por saber lo que escribe
en el margen de un libro de Neruda.

Yo también quiero ver un caballo verde
en el firmamento.
Estoy seguro que es el faro de ese puerto
que hay en mí y se enciende
pintando el mundo a su favor.

Y me da envidia cuando canta
una canción que no he inventado yo.
Porque mis noches nunca cambian,
siempre sale el sol.

Regreso a casa
sin lograr verte,
con las ojeras y promesas del alcohol.

Dicen que estás enamorada
del marido de Matilde.
Con tu canción desesperada
y tus lágrimas con rimel.

 

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