Diego Domingo Arroyo:

Somos capaces de amar, y el amor transforma el mundo”

Diego Domingo Arroyo, profesor de música y cantautor, responde a LA GACETA.

Alfredo Urdaci

 

  Es temprano y tiene un rato antes de la primera clase. Va directo a su música. Me cuenta las salas de España donde ha cantado, las de Barcelona, la de San Cugat del Vallés. Y subraya que a la gentes de Barcelona les gustan sus canciones en castellano. Habla del amor, el tema eterno. ¿Hay algo más? Quizá sí, pero seguro que tiene que ver con los afectos. El hombre es un ser que sueña con el amor, incluso cuando lo tiene. Me interesan las manos del guitarrista, heladas en el frío de Burgos, seguro que más cálidas en Barcelona.

Diego Domingo acaba de sacar al mercado ‘Pase lo que pase’

¡Usted habrá tocado con un frío de muerte!

Y qué difícil es. Tienes que hacer ejercicios durante una hora para templar las manos. Aquí en Cataluña es más fácil, eso lo noto mucho.

¿Y ha tocado en la calle, en el metro?
En el metro no, pero en la calle una vez en Burgos. Mis padres me echaron la bronca porque allí nos conocemos todos. Pero tocamos tres canciones y sacamos 600 pesetas.

¿Por qué vino a Barcelona?
Primero porque quería cambiar de aires, luego porque tuve una oferta de trabajo. Tuve de muchos sitios, incluso de América, pero Barcelona es una gran ciudad con muchas discográficas y una red de salas. El sueño para un cantautor que empieza.

¿Lo que cuenta en sus canciones le ha ocurrido?
Me inspiro en lo que leo, en lo que vivo día a día, pero también en lo que imagino. Los temas de siempre son el amor, el desamor, lo que pudo ser y nunca fue.

¿Es más fácil cantar sentimientos propios que ser un producto de ‘Operación Triunfo’?
En el escenario cuentas algo muy tuyo. Te metes en el concierto y entras en la gente si cantas algo de verdad. A la gente le gusta la forma de los directos porque ven sinceridad. Te dejas la piel. Yo creo que no podría ser un producto de Operación Triunfo. No tengo nada en contra, pero yo ahí no pego.


Profesor de música, es usted titular de una asignatura de las llamadas ‘marías’.
Si. Totalmente. En el colegio donde estoy no pasa tanto. Pero es una asignatura devaluada en la enseñanza global. Es un módulo de 45 minutos a cada clase. Los chavales tienen una asignatura maltratada.

Esto no pasa en otros países.
Tengo un compañero que es polaco. Dice que mientras nosotros nos dedicamos al fútbol ellos organizan orquestas y escuchan música. Es una diferencia radical. La música parece una asignatura incluida por obligación, no porque se crea de verdad en su capacidad de formación.

Y la tiene….
Sin duda, y en otros tiempos fue una disciplina muy valorada. La música es un instrumento de expresión fundamental en la educación.

¿Por qué todos los cantautores le dan vueltas al amor?
El amor es el asunto central de nuestras vidas. El amor es lo que todo el mundo necesita: All you need is love, cantaban los Beatles. Esa es la revolución. Frente al resto de los animales, el ser humano sueña con un ideal. El amor es un ideal. Somos capaces de amar, y el amor transforma el mundo.

Y las canciones, sus canciones, ¿sirven para enamorar?
Sí. Despiertas sensibilidades.